Qué ver en Arabia Saudita

por Carlota | 9 de junio de 2026

Museo Al Tayebat International City

Arabia Saudita es un país repleto de historia, linajes reales y la cuna del Islam. Durante décadas fue uno de los destinos más difíciles de visitar de Asia occidental, hasta que a finales de 2018 el gobierno lanzó un visado de turista para Arabia Saudita que abrió el país al turismo internacional.

Desde entonces, el reino ha experimentado un cambio social notable: las mujeres ya no están obligadas a vestir la abaya tradicional, se celebran conciertos y eventos deportivos, y los circuitos turísticos se han multiplicado. Conocido como el reino del desierto, Arabia Saudita combina kilométricos paisajes desérticos, arquitectura monumental, playas en el mar Rojo y una cultura milenaria que sorprende a cada viajero. Esto es lo que no puedes perderte.

Jeddah

Jeddah es la ciudad más cosmopolita y turística del país, y la puerta de entrada a La Meca y Medina para los millones de peregrinos que llegan cada año. Su mezcla de modernidad y tradición la convierte en una de las paradas imprescindibles de cualquier viaje a Arabia Saudita.

Entre sus atracciones destaca la mezquita flotante de Jeddah, construida sobre pilares en el mar y de un blanco marfil que al caer la noche se tiñe de rosa bajo cientos de focos. Igualmente impresionante es la fuente del Rey Fahd, la más alta del mundo, capaz de elevar agua salada a más de 260 metros de altura. De noche, iluminada por más de 500 focos, ofrece uno de los espectáculos visuales más llamativos del país.

Al-Ula

Al-Ula es uno de los destinos que más está creciendo en el radar del turismo internacional y, sin duda, una de las visitas más impactantes que ver en Arabia Saudita. Situada en el noroeste del país, esta antigua ciudad oasis alberga paisajes de arenisca esculpida por el viento, palmerales y un patrimonio arqueológico excepcional.

Su atracción principal es Hegra, también conocida como Madain Saleh, el primer sitio de Arabia Saudita declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El conjunto incluye 131 tumbas nabateas talladas directamente en la roca, con fachadas decoradas de una precisión arquitectónica extraordinaria. Es el testimonio más impresionante de la civilización nabatea fuera de Petra y una visita sin equivalente en toda la región.

Más allá de Hegra, Al-Ula ofrece el Elephant Rock, una formación rocosa natural con forma de elefante que se ha convertido en uno de los iconos fotográficos del país, y el casco antiguo de la ciudad, con sus casas de adobe abandonadas que guardan siglos de historia.

La Meca

Situada en un valle desértico al oeste del país, La Meca es la ciudad más sagrada del Islam y uno de los lugares con mayor carga espiritual del mundo. En su interior se encuentra la Mezquita Sagrada de Masjid al-Haram, la más grande del mundo y destino de peregrinación obligatorio para todo musulmán al menos una vez en la vida.

El acceso al interior de la mezquita está reservado exclusivamente a personas que practiquen el Islam. Los viajeros no musulmanes pueden contemplar desde el exterior la magnificencia del recinto y la devoción de los millones de peregrinos que lo visitan cada año, una experiencia que por sí sola justifica el viaje.

Torre Abraj Al-Bait junto a la Mezquita Sagrada en La Meca, Arabia Saudita

Riad

La capital de Arabia Saudita es una ciudad de contrastes donde la arquitectura futurista convive con un centro histórico cargado de tradición. Entre sus visitas imprescindibles está la fortaleza de Masmak, punto clave en la conquista del territorio saudita y origen del reino moderno, hoy reconvertida en museo. Cerca de allí se encuentra la mezquita Al-Madi, construida en ladrillo rojo, con una estética diferente a la mayoría de mezquitas del país.

El centro histórico de Riad, desde la plaza de la torre del reloj hasta el barrio de Battah, es un laberinto de calles con mercados donde encontrarás especias, fragancias, verduras exóticas y artesanía local. En contraste, la Kingdom Tower y los grandes centros comerciales que rodean la ciudad reflejan la cara más moderna y ambiciosa del reino.

Diriyah

A tan solo 15 minutos del centro de Riad se encuentra Diriyah, la ciudad natal de la dinastía Al Saud y cuna del primer estado saudita. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, su barrio histórico de At-Turaif es un conjunto de palacios y edificios de adobe del siglo XVIII que ofrece una ventana única a los orígenes del reino.

En los últimos años, Diriyah ha sido objeto de una ambiciosa restauración que la ha convertido en uno de los proyectos culturales más importantes del país. Hoy combina la visita al patrimonio histórico con galerías de arte, restaurantes y espacios culturales, siendo una parada perfecta si tu base es Riad.

Las islas Farasan

Las islas Farasan forman un archipiélago de 84 islas situado en el mar Rojo, frente a la costa suroeste del país. Rodeadas por uno de los arrecifes de coral más extensos de la región, estas islas fueron en su día un punto estratégico de la ruta comercial entre Arabia Saudita y el Mediterráneo. Hoy son un destino de naturaleza y playas paradisíacas, ideal para los amantes del buceo y el snorkel, y uno de los rincones menos masificados que ver en Arabia Saudita.

Abha y la provincia de Asir

Ubicada en el suroeste del país, Abha es el contrapunto verde y fresco de los paisajes desérticos que dominan Arabia Saudita. Sus montañas brumosas, su clima templado y sus brisas refrescantes la convierten en el destino de verano favorito de muchos sauditas, y en una sorpresa para los viajeros que no esperan encontrar este tipo de paisaje en el país.

El Parque Nacional Asir ofrece rutas de senderismo, miradores y actividades al aire libre en un entorno natural poco conocido por el turismo internacional. La región también destaca por su arquitectura tradicional de colores vivos, muy diferente a la del resto del país, y por sus mercados locales donde se pueden encontrar artesanías y productos típicos de la zona.

El desierto de Rub al-Khali

El Rub al-Khali, conocido como el Cuarto Vacío, es el desierto de arena continuo más grande del mundo y uno de los paisajes más sobrecogedores que ver en Arabia Saudita. Ocupa el sur del país y se extiende hacia Yemen, Omán y los Emiratos Árabes Unidos, con dunas que pueden superar los 250 metros de altura.

Visitarlo requiere organización: lo habitual es hacerlo a través de una excursión organizada desde Riad o desde alguna de las ciudades del sur del país. La mejor época para adentrarse en el desierto es entre noviembre y febrero, cuando las temperaturas son más llevaderas. Una noche bajo las estrellas en medio del Rub al-Khali es una de las experiencias más memorables que ofrece el país.

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